Mi recorrido se asienta
en la promiscuidad
de una realidad que no daba para más
y un paisaje agobiado de explicaciones.
"creo no equivocarme otra vez/ caer en esas desagradables torpezas/ decir lo que ocurrió." Francisco Urondo
sábado, 19 de febrero de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
Pepe Nuñez - Media Pena
La media pena
Si una pena es media pena
Para que tenerla en cuenta
Solo me alcanza de ida
Y a mi me falta la vuelta
Pero para que tenerla en cuenta
Que mi corazon no piense
Que me voy a buscar otro
Solo quiero que la pena
No camine con nosotros
Pero no me voy a buscar otro
Copla corta y que me importa
Cuando canto yo me olvido
Ay si mi pena pudiera
Hacer lo mismo conmigo
Esta copla es corta
Y que me importa
Que mi corazon no piense
Que he de hacer lo que el me diga
Si quiere penas mas grandes
Que solo el se las consiga
Pero no he de hacer lo que el me diga
Siempre queda alguna senda
Por donde no van las penas
Y unas coplas dentro de uno
Que las van haciendo ajenas
Pero siempre queda alguna senda
miércoles, 9 de febrero de 2011
(largo el viaje)
Un viaje largo y múltiple que nos traiga hasta aquí. A lo lejos
brilla la ciudad: cada ventana con su insomnio;
por lo que se ve la revelación ha terminado: ya nadie
habla a través de estas piedras, de estos manantiales, del crujido
de la ciudad remota;
o tal vez ya no queda por revelar
y todo el contenido sea el presente sin orillas fijas.
Lo que sí hay es transformación: de piedra en viento, de
bandada en coplas,
mudanza que vamos conociendo por el resultado,
con el pelo revuelto
y aferrados al traslado de un porvenir a otro.
Desde aquí se ve el vuelo nupcial de las luciernagas, se oye la
tormenta en la cripta materna: madre de todo lo que
suena;
y este es el hueco donde estamos: éste
el hueco donde todavía estamos hasta que, como a las piedras
de la orilla
nos lleve la corriente.
Largo el viaje, largo el beneficio.
Santiago Sylvester, poeta (1943); De " El reloj Biológico" Edicones del Dock - 2007
brilla la ciudad: cada ventana con su insomnio;
por lo que se ve la revelación ha terminado: ya nadie
habla a través de estas piedras, de estos manantiales, del crujido
de la ciudad remota;
o tal vez ya no queda por revelar
y todo el contenido sea el presente sin orillas fijas.
Lo que sí hay es transformación: de piedra en viento, de
bandada en coplas,
mudanza que vamos conociendo por el resultado,
con el pelo revuelto
y aferrados al traslado de un porvenir a otro.
Desde aquí se ve el vuelo nupcial de las luciernagas, se oye la
tormenta en la cripta materna: madre de todo lo que
suena;
y este es el hueco donde estamos: éste
el hueco donde todavía estamos hasta que, como a las piedras
de la orilla
nos lleve la corriente.
Largo el viaje, largo el beneficio.
Santiago Sylvester, poeta (1943); De " El reloj Biológico" Edicones del Dock - 2007
miércoles, 2 de febrero de 2011
EL TRATO
Pensar que ya tenemos por delante
el invierno, le dije anoche al Tata
acordando que ninguno de los dos
hacemos muy buen trato con el frío
Después de un rato de silencio, como
asentándolo, me miró y dijo bueno,
si hay trabajo pesa menos, uno
mueve el cuerpo y allí afuera sale
el sol y calienta mejor que adentro
de las casas. Y este año algo tengo
para pasar el invierno, el ponchito
de los pobres, ¿no?, el sol, y sonrió
por haber hallado la frase esperando
mi aprobación. Blanco poncho de nieve
o abriguito del pobre. Lo vi pensar
en los niños entonces, con el precio
del kerosén y las garrafas. ¿Has
visto en las villas cómo sale todo
el mundo para afuera a media mañana?
Da gusto, y da pena. Yo me vuelvo
a mi casa caminando: se vendrá el invierno
pero el sol, el ponchito estará ahí,
protegiéndonos
Diana Bellessi, (1946) poeta argentina - De "La rebelión del instante" Adriana Hidalgo editora - 2005
el invierno, le dije anoche al Tata
acordando que ninguno de los dos
hacemos muy buen trato con el frío
Después de un rato de silencio, como
asentándolo, me miró y dijo bueno,
si hay trabajo pesa menos, uno
mueve el cuerpo y allí afuera sale
el sol y calienta mejor que adentro
de las casas. Y este año algo tengo
para pasar el invierno, el ponchito
de los pobres, ¿no?, el sol, y sonrió
por haber hallado la frase esperando
mi aprobación. Blanco poncho de nieve
o abriguito del pobre. Lo vi pensar
en los niños entonces, con el precio
del kerosén y las garrafas. ¿Has
visto en las villas cómo sale todo
el mundo para afuera a media mañana?
Da gusto, y da pena. Yo me vuelvo
a mi casa caminando: se vendrá el invierno
pero el sol, el ponchito estará ahí,
protegiéndonos
Diana Bellessi, (1946) poeta argentina - De "La rebelión del instante" Adriana Hidalgo editora - 2005
jueves, 27 de enero de 2011
HACER
Tanto entrego, tanto pugno y propugno, tan po-
co soy en el hacer del orden consistente; entién-
danme, fui convocado, estoy aquí para hacer al-
go y lo hago, tengo algún talento, la voluntad me
sobra, entonces procedo, me desparramo, quito
de mí ( la frondosidad satura, me advirtieron) lo
rancio, su temblor ineficaz, los rebeldes pruritos
personales, sopapeo de mí (esa es la norma) la es-
canción, las simetrías delatoras, el tenso malabar
del pensamiento; entiéndanme, fui convocado,
estoy aquí para hacer algo, no sé qué es pero lo
hago, lo que fue ya fue, lo que será depende,
"aplique sobre usted la mímesis reductora, pro-
diguese, evite el soliloquio" (esa es la consigna),
lo que será depende, la purga, el alcance veloz
del correctivo, de eso depende, tan poco soy en
el hacer del orden consistente; entiéndanme, ha-
go lo que puedo, no sé para qué hago lo que pue-
do, estoy aquí, es cierto, eso me compromete,
eso me ata de pies y manos, pero entiéndanme,
necesito descargar, necesito estar liviano, ahue-
carme, pertenecer a mi vacío, arder en sus bastio-
nes luminosos, necesito las huellas radiantes de
ningún devenir, no sólo denuedo, no sólo esco-
zor, necesito de-no-dar-me, desintegrarme, des
hacer mi destreza dependiente.
Luis O Tedesco, (1941) poeta argentino- De "Lomas del Mirador" - Losada - 2006
co soy en el hacer del orden consistente; entién-
danme, fui convocado, estoy aquí para hacer al-
go y lo hago, tengo algún talento, la voluntad me
sobra, entonces procedo, me desparramo, quito
de mí ( la frondosidad satura, me advirtieron) lo
rancio, su temblor ineficaz, los rebeldes pruritos
personales, sopapeo de mí (esa es la norma) la es-
canción, las simetrías delatoras, el tenso malabar
del pensamiento; entiéndanme, fui convocado,
estoy aquí para hacer algo, no sé qué es pero lo
hago, lo que fue ya fue, lo que será depende,
"aplique sobre usted la mímesis reductora, pro-
diguese, evite el soliloquio" (esa es la consigna),
lo que será depende, la purga, el alcance veloz
del correctivo, de eso depende, tan poco soy en
el hacer del orden consistente; entiéndanme, ha-
go lo que puedo, no sé para qué hago lo que pue-
do, estoy aquí, es cierto, eso me compromete,
eso me ata de pies y manos, pero entiéndanme,
necesito descargar, necesito estar liviano, ahue-
carme, pertenecer a mi vacío, arder en sus bastio-
nes luminosos, necesito las huellas radiantes de
ningún devenir, no sólo denuedo, no sólo esco-
zor, necesito de-no-dar-me, desintegrarme, des
hacer mi destreza dependiente.
Luis O Tedesco, (1941) poeta argentino- De "Lomas del Mirador" - Losada - 2006
lunes, 17 de enero de 2011
Lomas del Mirador
Adjetivo
Digo que las determinaciones del discurso modi-
fican el trascurrir de la apariencia. Ordene usted
sobre sí la postración espiritual, el silencio iniciá-
tico y el exterminio afectivo; obtendrá un organis-
mo cavado por las gigantescas rendijas del Desa-
liento y la Amargura, incisiones que obrarán sobre
su aspecto como radares subcutaneos de la angus-
tia original. Vea, si no, lo ocurrido aquí, en Lomas
del Mirador: treinta años atrás, un decreto dispu-
so la aniquilación del adjetivo de contenido aní-
mico en los textos de enseñanza primaria, secun-
daria y universitaria, en las alocuciones oficiales,
en los librios de interes general y en los poemas
y relatos publicados durante décadas de intros-
pección "subversiva". Los muchachos querían
substancia, amontonamientos jerárquicos de la
cosa misma, y un dispositivo verbal dirigido espe-
cificamente a la producción de anticuerpos para
los estallidos del alma. Luego del éxito, luego de
las primeras agonía, cuando la autoridad lingüística,
en connivencia con el Régimen de purificación
Patria en Estado de Gracia militar, prohibió el uso
del adjetivo en cualquier ámbito de dicción públicas
o privada, y a policia, entrenada en la tortura semán-
tica, perfeccionó sus procediemientos quirúrgicos,
nuestra vida, esa breve apariencia, concedida para el
fulgor y la desmesura, comenzó su rápida adecuación
a las ataduras de la reciedumbre castrense. Eso le
pasó a usted, me pasó a mí, nos pasó a todos.
El decaimiento progresivo de objetos desasidos
de adherencias afectivas trasnsformó las cocinas
en cubículos de materia grasa. Los dormitorios se
convirtierón en niditos de amor para palomas, ga-
tos, arañas y cualquier bicho necesitado de paz
hogareña. Una bruma violenta de inhalaciones as-
máticas inundó el aire de las mañanas con su tor-
sión de gritos ahogados por la cerrazón expansiva.
Entonces, recien entonces, advertimos la presencia,
el pavor espeso del Mal. Usted, yo, cada uno de los
que hasta aquí llegamos, fuimos desfigurados por el
cosquilleo debilitador de la cualidad ausente. Dé-
jeme decirle esto: La materia viva es siempre cuali-
dad, y sólo la cualidad es apaz de proponer signifi-
cado al orden natural. Desadjetivados, sin pulsión
erradicante, convertidos en enclaves de alguna fata-
lidad, no nos quedó otro recurso que desobedecer y
profanar. No tengo claro qué de nosotros inició la
revuelta, pero Lomas del Mirador ha comenzado a
mostrar, sobre sus calles laceradas, las huellas del
vuelo de Minerva. Una floración salvaje, gorriones,
mariposas, bichitos de luz, potrillos, árboles de con-
sumación silvestre, el esplendor de "cariñosas leja-
nías", y aquí y allá, cerquita de cada uno, el murmullo,
el denodar, el nodadocomosí, el trebolar de las pala-
bras, eso que usted ve, eso que está ahí, su límite de
suelo, el aguerrido asombro de la conjuración radiante.
Luis O Tedesco (1941) Poeta argentino. De "Lomas del Mirador" - Losada - 2006
Digo que las determinaciones del discurso modi-
fican el trascurrir de la apariencia. Ordene usted
sobre sí la postración espiritual, el silencio iniciá-
tico y el exterminio afectivo; obtendrá un organis-
mo cavado por las gigantescas rendijas del Desa-
liento y la Amargura, incisiones que obrarán sobre
su aspecto como radares subcutaneos de la angus-
tia original. Vea, si no, lo ocurrido aquí, en Lomas
del Mirador: treinta años atrás, un decreto dispu-
so la aniquilación del adjetivo de contenido aní-
mico en los textos de enseñanza primaria, secun-
daria y universitaria, en las alocuciones oficiales,
en los librios de interes general y en los poemas
y relatos publicados durante décadas de intros-
pección "subversiva". Los muchachos querían
substancia, amontonamientos jerárquicos de la
cosa misma, y un dispositivo verbal dirigido espe-
cificamente a la producción de anticuerpos para
los estallidos del alma. Luego del éxito, luego de
las primeras agonía, cuando la autoridad lingüística,
en connivencia con el Régimen de purificación
Patria en Estado de Gracia militar, prohibió el uso
del adjetivo en cualquier ámbito de dicción públicas
o privada, y a policia, entrenada en la tortura semán-
tica, perfeccionó sus procediemientos quirúrgicos,
nuestra vida, esa breve apariencia, concedida para el
fulgor y la desmesura, comenzó su rápida adecuación
a las ataduras de la reciedumbre castrense. Eso le
pasó a usted, me pasó a mí, nos pasó a todos.
El decaimiento progresivo de objetos desasidos
de adherencias afectivas trasnsformó las cocinas
en cubículos de materia grasa. Los dormitorios se
convirtierón en niditos de amor para palomas, ga-
tos, arañas y cualquier bicho necesitado de paz
hogareña. Una bruma violenta de inhalaciones as-
máticas inundó el aire de las mañanas con su tor-
sión de gritos ahogados por la cerrazón expansiva.
Entonces, recien entonces, advertimos la presencia,
el pavor espeso del Mal. Usted, yo, cada uno de los
que hasta aquí llegamos, fuimos desfigurados por el
cosquilleo debilitador de la cualidad ausente. Dé-
jeme decirle esto: La materia viva es siempre cuali-
dad, y sólo la cualidad es apaz de proponer signifi-
cado al orden natural. Desadjetivados, sin pulsión
erradicante, convertidos en enclaves de alguna fata-
lidad, no nos quedó otro recurso que desobedecer y
profanar. No tengo claro qué de nosotros inició la
revuelta, pero Lomas del Mirador ha comenzado a
mostrar, sobre sus calles laceradas, las huellas del
vuelo de Minerva. Una floración salvaje, gorriones,
mariposas, bichitos de luz, potrillos, árboles de con-
sumación silvestre, el esplendor de "cariñosas leja-
nías", y aquí y allá, cerquita de cada uno, el murmullo,
el denodar, el nodadocomosí, el trebolar de las pala-
bras, eso que usted ve, eso que está ahí, su límite de
suelo, el aguerrido asombro de la conjuración radiante.
Luis O Tedesco (1941) Poeta argentino. De "Lomas del Mirador" - Losada - 2006
lunes, 3 de enero de 2011
POR ÚLTIMO SIN ESE BUEN AROMA SUCESIVO ...
Por último, sin ese buen aroma sucesivo,
sin él,
sin su cuociente melancólico,
cierra su manto mi ventaja suave,
mis condiciones cierran sus cajitas.
¡Ay, cómo la sensación arruga tánto!
¡ay, cómo una idea fija me ha entrado en una uña!
Albino, áspero, abierto, con temblorosa hectárea,
mi deleite cae viernes,
más mi triste tristumbre se compone de cólera y tristeza
y, a su borde arenoso e indoloro,
la sensación me arruga, me arrincona.
Ladrones de oro, victimas de plata:
el oro que robara yo mis victimas,
¡rico de mí olvidándolo;
la plata que robara a mis ladrones
!pobre de mi olvidámdolo¡
Execrable sistema, clima en nombre del cielo, del bronquio y la quebrada,
la cantidad enorme de dinero que cuesta el ser pobre ...
Cesar Vallejos, poeta peruano (1892 -1938) De "Poemas Humanos" -Periolibros 1992 -Pagina 12
sin él,
sin su cuociente melancólico,
cierra su manto mi ventaja suave,
mis condiciones cierran sus cajitas.
¡Ay, cómo la sensación arruga tánto!
¡ay, cómo una idea fija me ha entrado en una uña!
Albino, áspero, abierto, con temblorosa hectárea,
mi deleite cae viernes,
más mi triste tristumbre se compone de cólera y tristeza
y, a su borde arenoso e indoloro,
la sensación me arruga, me arrincona.
Ladrones de oro, victimas de plata:
el oro que robara yo mis victimas,
¡rico de mí olvidándolo;
la plata que robara a mis ladrones
!pobre de mi olvidámdolo¡
Execrable sistema, clima en nombre del cielo, del bronquio y la quebrada,
la cantidad enorme de dinero que cuesta el ser pobre ...
Cesar Vallejos, poeta peruano (1892 -1938) De "Poemas Humanos" -Periolibros 1992 -Pagina 12
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