martes, 29 de enero de 2013

Melodía puesta en las cosas

***

Esto es la música 
un músculo que transpira la calma en su fiebre
un rayo que parte una casa en su fiesta
un piano
que maúlla a las puertas de un niño viejo 
y le trae su infancia 
como flores a una virgen muerta. 

Sólo está a salvo quien conoce la música 
quien ha afinado una herida 
quien ha crujido un compás frente a las propias tumbas. 

La melodía puesta en las cosas rotas te impide morir. 

***

Olvidar o dormir 
el súbito instante 
en cuyo sueño 
se sueña la vida que jamás tendremos. 

Aquí arriba 
reina la memoria de este día 
como un dios 
que todo lo ve,
 menos a su dios. 

Allá abajo 
el animal que enterré 
se ilumina 
tan brillante como un diente de oro. 

Lo que escondí en lo la más hondo 
hoy abre sus ojos 
flota en los mares.


Laura Garcia del Castaño, poeta argentina (1979) - de "La vida en que sueñas" - Ediciones recovecos - 2012

martes, 8 de enero de 2013

Olga Orozco

Yo, Olga Orozco, desde tu corazón digo a todos que muero.
Amé la soledad, la heroica perduración de la fe, 
el ocio donde crecen animales extraños y plantas fabulosas, 
la sombra de un gran tiempo que pasó entre misterios y entre alucinaciones, 
y también el pequeño temblor de la bujías en el anochecer.
Mi historia está en mis manos y en las manos con que otros las tatuaron. 
De mi estadía quedan las magias y los ritos, 
unas fechas gastadas por el soplo de un despiadado amor, 
la humareda distante de la casa donde nunca estuvimos, 
y unos gestos dispersos entre los gestos de otros que no me conocieron. 
Lo demás aún se cumple en el olvido, 
aún labra la desdicha en el rostro de aquella que se buscaba que se buscaba 
   en mí igual que en un espejo de sonrientes praderas, 
y la que tú verás extrañamente ajena:
mi propia aparecida condenada a mi forma de este mundo. 
Ella hubiera querido guardarme en el desdén o en el orgullo, 
en un último instante fulmíneo como el rayo, 
no en el túmulo incierto donde alzo todavía la voz ronca y llorada 
entre los remolinos de tu corazón. 
No. Esta muerte no tiene descanso ni grandeza. 
No puedo estar mirándola por primera vez durante tanto tiempo. 
Pero debo seguir muriendo hasta tu muerte 
porque soy tu testigo ante una ley más honda y más oscura 
   que los cambiante sueño,
allá, donde escribimos la sentencia: 
"Ellos han muerto ya. 
Se habían elegido por castigo y perdón, por cielo y por infierno. 

Son ahora una mancha de humedad en las paredes del primer aposento".


Olga Orozco, poeta argentina (1920 -1999) De "Las muertes" (1952) en Obra Poética-Corregidor 2007

martes, 18 de diciembre de 2012

Las cosas cantan

8

Mi hijo es perezoso.
Se preocupa por banalidades 
como yo.
Nos entendemos.
Me preocupa escribir con pretensiones,
nos preocupa cuando el gato no aparece.


19 

Yo sé que en algún lado nuestro amor existe 
como existen los esteros y los ríos. 

Ajeno a nosotros como si fuera un hijo. 
Un hijo que se fue. 
Y lo pensamos.

En algún lado, le damos nuestro cuerpo. 
Le damos todavía nuestros gestos. 
Nos preguntamos.

En nuestra memoria es tan distinto 
como cada día que tuvimos. 

Hasta podemos saborear su sangre 
como después de un puñetazo. 

Porque hoy nuestro amor no nos asiste. 

Aunque esté erigido en algún sitio 
o fluya sobre un cauce 
o se haga brasa. 


27 

Ayer a la tarde fui otra vez. 
Los gatos estaban misteriosamente blancos 
en medio de la mugre y de los pastos. 

Unas colillas, jabones, una taza.
Supe que habías estado por ahí. 

Casi pude sentir tu desolación 
como pude sentir la mía esa mañana 
en que me dejaste sola tras la puerta. 

Porque las paredes en estas horas hablan 
con una voz que nunca se derrama. 
Y las cosas, ya sabemos que no importan, 
pero están o no están, y como sea, cantan. 

Heladas o hirvientes esperan que las notes 
mientras el aire agrio te rodea. 


Carina Sedevich (1972) poeta argentina - De "Como segando un cariño oscuro" - Ediciones Llanto de mudo- 2012

domingo, 9 de diciembre de 2012

nimiedad que disuade

Un autor olvidado 

No hay emoción ahora. El cigarrillo 
humea en la penumbra. (¿Quién habrá 
hecho esta sinfonía? La fanfarria 
que cierra el movimiento, la tragedia 
que abre el siguiente, no me lo revela.) 

Pasa un auto a lo lejos. Amanece 
muy lentamente y la ciudad 
se pone a trabajar. Dolor 
de espalda. Desperté a las dos, 
pero de ayer. La gata está comiendo
del balanceado. Puede que me duerma 
sin más. Me tomo un vaso de agua 
helada, transparente, refrescante, 
un Lizarazu que desgusto a solas. 

(Pero hoy no hay maquinita de escarbar 
secos escombros: nadie se lamenta, 
y menos yo, que nombro lo que tengo.) 


Ahora 

Ahora se conecta, Ahora anhelo. 
Ahora espero un poco. 
Ahora somos dos que no se miran.
Ahora me separo
del dolor. de puñales. (Hojas muertas 
que no se estorban pero 
que aún se saben hijas del andar; 
rompecabezas trunco, 
mesita en que acomodo los papeles 
en que te hago durar.)


Ecuánime, objetivo 

El  alma, quieta, ayer, 
podía renunciar 
a la escritura. Como 
haber periclitado 
- ¿la terapia?, ¿loslibros?- 
las emociones. Sé 
que escribir es tener 
violentos movimientos 
en el alma, y que duren; 
la sobriedad indigna. 
Y en eso estoy: minúsculo, 
aquietado, imparcial, 
como un cero a la izquierda 
de toda sensación; 
no son largas las horas, 
los dramas son ajenos, 
y me sorprendo mucho 
de que la gente sufra.
Ecuánime, objetivo, 
hoy por hoy sólo soy 
un escriba prolijo,
nimiedad que disuade.


Pablo Segui (1973) poeta cordobés. Del libro "Naturaleza muerta" - Editorial "El copista" - 2011

martes, 13 de noviembre de 2012

Después de algunos años


lectura de poesía     proyección de imágenes     paisajes de música
                  
Con mi sangre escribiré un poema
                                                                  
Jueves 15 noviembre 20hs  
Casona Municipal (Gral. Paz y La Rioja)
Entrada libre y gratuita
       

Con imágenes de los fotógrafos
Hugo Suárez, Sebastián Casartelli, Carlos Cáceres,
Juliana Diblasio, Federico Outelero y Juan Spicogna

 El grupo de poetas Pan Comido comenzó a remontar el fuego de la poesía allá por el año 1997, en alguna callecita con bar y buena sombra de la ciudad de Córdoba, Argentina, Latinoamérica.

Está integrado por las poetas Ceferino Lisboa (Córdoba capital, 1971), Fernando Bellino (Hurlingham, Buenos Aires, 1973), Pablo Carrizo (Córdoba, 1978), Fabricio Devalis (James Craik, Córdoba, 1971), Andrés Rubino (Córdoba, 1981), Ángel Sorkin (San Cristóbal, Santa Fe, 1977), Alexis Comamala (Córdoba, 1979) y Juan Manuel Stahli (Villa Martelli, Buenos Aires, 1982).
 Han editado las antologías: Belleza Obliga (2004), Derrota No (2005) y El día más parecido (2008). Y las plaquetas colectivas Maquinita de Poesía y Poemas como se puedan editar. Y en la Colección Música del Lugar los libros La vida que se conoce de Ceferino Lisboa (2009), Crías nuevas de Fernando Bellino (2011),Hablar la suficiente, trabajar lo necesario de Juan M. Stahli y La selva oscura de Leticia Ressia (2012). Siempre trabajando en conjunto con la Editorial Gráfica 29 de Mayo.

CONTACTOS DE PRENSA:
www.lamaquinitadepoesia.blogspot.com.ar / F: Pan Comido Poesía

domingo, 23 de septiembre de 2012

Soy de la gente con tiempo de sol en el rostro


Mi único canto es el que más me cuesta 
el que no me pertenece 
el que me ha tocado cantar. 



Mi único canto está hecho de ondulaciones simples: 
los cordones cuneta de mi barrio 
el tempo del salario de mi madre 
la naturaleza manual del padre de mi madre. 



Mi único canto es el trueno regular de mi sangre 
el río que cruzo para ir a trabajar 
el agua igual de cada día diferente. 



Mi único canto brota si la gente que soy lo canta. 
Soy de la gente con tiempo de sol en el rostro. 


Pablo Carrizo, poeta cordobés ( 1978) - de "Pesos" - ediciones Pan comido - 2012